La Mudanza IV: los servicios y yo

El teléfono

A los 10 días de pedir la línea de teléfono, mi ansiedad me hizo llamar a telefónica para ver en qué estado estaba el trámite. Tras describir a una desconocida mi pedido y el número de cliente, se dio la siguiente charla:
– Acá me figura que su pedido no fue realizado.
– ¿Cómo que no? Si hace 10 días estuve como media hora hablando con el chico…
– Acá no figura nada, SEÑORA
– (Odio que me digan señora a los 23 años) ¡Entonces quiero iniciar una queja!
– Para iniciar una queja tiene que colgar, volver a llamar y marcar la Opción 1.
– (Me enojé mucho, pero pensé en que tengo amigos telemarketers) Ok, chau.

En la Opción 1 expliqué lo sucedido y por fin obtuve una respuesta coherente:
– Acá veo que su pedido fue relizado y está en proceso, pero anotó mal el número de cliente. Es un 7 a final en vez de un 4.

¿Yo anoté mal? Ellos te hacen llamar a un número diferente para realizar una queja y yo que soy obsesiva y llamo a los 10 días para ver ‘en qué estado está’ un pedido que lleva 30, ¿anoté mal?

En fin, ya me había quedado ‘tranquila’ y hasta empecé a pensar: “¿para qué quiero una línea de teléfono teniendo el celular?”

El supermercado

Cuando te mudas, siempre hay alguien con experiencia que te dice: “la heladera latenes que dejar desenchufada 24 horas”. Es por esto que el miércoles por la noche cuando la enchufé, decidí programar un pedido por Internet a Coto para el jueves por la noche.

En el pasado había tenido algunos problemas con este servicio, pero digamos que la tabla estaba en un 60% a favor.
La anécdota terminó en 3 llamadas a ‘atención al cliente’ discutiendo por mala información, y la reprogramación del pedido para el viernes a la mañana, que no sólo era mi segundo día de mudanza en el trabajo sino también ‘el día de las citas’.

En la heladera sólo tenía agua y cerveza, y la reprogramación me había costado el 15% de descuento que el banco me da sólo los jueves.


El día de las citas

Pero como adelantaba antes, el viernes tenía un día de citas: vendrían al depto ‘el de la persiana’, el electricista y el plomero-gasista.

El jueves por la mañana ya sabía que el plomero-gasista no podría venir, a la noche no sólo me canceló Coto sino también me dejó plantada por tercera vez el electricista, y el viernes a la mañana hizo lo suyo el persianero. Esto me hizo pensar… ¿el sábado vendrá mi novio tal como prometió?

El sábado me desperté con el teléfono y el timbre sonando a la vez. Todo era para avisarme que llegó el de la persiana. Miré mi despertador, que también me había fallado, y me di cuenta que se había desconectado misteriosamente durante la noche.

Cuando se fue, me di cuenta que no sólo era el momento de colgar las cortinas, sino también de acomodar las bolsas que me quedaban. Parecía que nunca iba a terminar de mudarme ni llevarme bien con los servicios. Parecía que ya a una semana, habían demasiadas bolsas negras en los pasillos.

Lee toda La Mudanza:
La Mudanza I
La Mudanza II
La Mudanza III

  1. #1 por koni el agosto 10, 2009 - 11:13 pm

    me encanta lo que pones lei! ahora voy a leer las “entregas anteriores” pero misteriosamente toda la gente que viene a construir o arreglar la casa SIEMPRE te deja plantada! ajajaa! y los servicios casi siempre es un kilombo. pero el de la opción 1 por lo menos tenía buena voluntad (q suerte que llamaste antes). Espero que el resto te sea leve y después subas fotos para ver! Saludos!!!

    kóni

  1. La Mudanza V « La vidriera

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