La Mudanza IX: la vecina

El ascensor y las 2 posibles ruidosas vecinas de arriba

Un día llego al edificio y veo una parejita esperando el ascensor. Nos subimos juntos y al preguntar a qué piso iban, me quedé dura cuando dijeron que se bajaban un piso más arriba que yo.

“Puede ser ella”, pensé. Quizás estaba cara a cara con mi vecina ruidosa de arriba, pero no le pregunté en qué depto vive porque iba a quedar como una paranoica.

Cuando bajé, esperé a que el ascensor suba y ellos bajen, con la ilusión de reconocer de qué puerta venía el ruido de las llaves. Pero no hubo caso… se ve que en eso no es tan ruidosa.

Estoy segura que en el depto vive ella y él sólo la va a visitar de vez en cuando. Ella debe tener unos 28 años y para mi que trabaja nada más. Eso tendría sentido dado que hace ruido a toda hora, sobre todo de lunes a sábados a las 7am.

Como a la semana, una noche llego y había una chica esperando a alguien en la entrada. Obviamente no le abrí porque no la conozco. Fui a tomar el ascensor y al instante se acerca esta chica con una amiga, que sí le abrió. La amiga es la que vive en el edificio… sí, justo un piso sobre el mío.

Me sentí confundida. Esta chica encuadraba mucho más con la imagen que yo tenía de la ruidosa, pero eso no alcanzaba para sacar conjeturas. Usé la misma técnica que con la parejita, pero obtuve el mismo resultado… no pude distinguir de qué puerta venía el ruido de las llaves.

La chica que vive en el edificio es rubia, de unos 24 años supongo. Además, parece ser soltera y creo que estudia y trabaja.

 

Mi vecina de piso

Como saben, hasta el post pasado nunca había visto a mi vecina de piso. Es muy extraño ya que pasaron 3 meses y sólo somos 2 deptos por piso.

Un sábado a la tarde escuché que alguién tocó el timbre de mi depto, pero como no esperaba a nadie, no atendí.
Al otro día llego al edificio y Guille me intercepta en la entrada. “Leila, tu vecina me dijo que tenés la luz del balcón encendida desde ayer”.

Yo no me había dado cuenta, pero parece que mi vecina sí, y como estaba muy preocupada por lo que podía llegarme de luz, me quería avisar.

Esto quedó en el pasado cuando el sábado pasado por la tarde (sí, siempre sábado por la tarde), estaba tomando una cerveza en el balcón con mi amiga que vive 4 pisos más arriba que yo. De repente, mi vecina salió a regar las plantas y la vi por primera vez. Y ella me vio tomando cerveza a las 16hs… La saludé con un gesto y sin poder contener la sonrisa, luego miré a mi amiga en complicidad, porque ella conoce mi situación.

Acto seguido, a mi amiga se le cayó un vaso de cerveza en una de mis plantitas…

 

Las plantitas

La planta que fue regada por cerveza no logró sobrevivir… y con las otras uso la técnica de ‘no las riego porque está lloviendo mucho’. La cuestión es que las únicas sobrevivientes parecen ser las Alegrías, pero se ven tan solas que me dan ganas de, por lo menos, comprar unas reposeras.

 

¿Otra fábrica de burbujas?

No sé que tema tendré ahora con cuestiones de plomería, pero hace semanas que escucho un ruido muy raro de cañerías entre el baño y la cocina. Pensé en volver a la ferretería con ‘el señor de la fábrica de burbujas’, pero esto ya me da un poco de verguenza.

Como si esto fuera poco, el viernes a la noche estaba agotada de estudiar, sólo necesitaba un baño. Estaba lista para entrar a la ducha y el agua no se calentaba… pasaban largos segundos y no se calentaba. Fui a revisar el termotanque y había pasado lo que me temía: estaba apagado.

‘¿Qué hago?’, pensé. Llamé a mi papá pero me dijo que lo busque a Guille. No era una buena idea ir un viernes a las 22.30 a buscar a Guille en toallón, así que hablé con mi cuñado.

La escena terminó así: yo agachada buscando el mechero con una vela blanca… y al ratito me bañé con agua caliente.

 

Bonus track

Luego de un día primaveral de trabajo sólo quería llegar a mi casa para salir al balcón. Pero la persiana no levantaba. Me puse a investigar y noté que una parte se había salido del riel. ¿Acaso esto es posible?’, pensé.

No sabía qué hacer, pero tenía que levantarla. Agarré un cuchillo e hice unas ranuras en los extremos de la parte descarrilada hasta poder subir la persiana hasta cierto punto. Ahora no se puede subir ni bajar más, quedó ahí, a 1,55mts de altura.

 

Lee toda La Mudanza:

La Mudanza I
La Mudanza II
La Mudanza III
– La Mudanza IV

– La Mudanza V
– La Mudanza VI
– La Mudanza VII
– La Mudanza VIII

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